martes, 23 de junio de 2009
"Las mujeres son difíciles de comprender. Sí, para ciertos hombres, porque sólo atienden a lo que decimos; y las mujeres no pensamos ni nos expreamos con palabras cuando tenemos algo importante que decir... lo único importante para nosotras... Entonces hay que atender a nuestros gestos, a nuestros silencios, al modo de inclinar la cabeza, al modo de mover los pies al acercarnos a alguien. Nosotras queremos que se nos entienda así, pues ése es nuestro auténtico lenguaje; el que trasmite los movimientos, el calor, la inquietud de nuestra alma que se desliza hasta la red de las pestañas o la punta de los dedos para hacerce visible, tan visible y clara para nosotras, que nos parece que si traducimos en palabras ese mundo natural y auténtico no estamos diciendo la verdad, sino dando una burda aproximación. Hay cosas, que cuando una mujer se ve obligada a decir con todas sus letras se enfrían y se merchitan para ella y tiene la amarga sensación de no haber sido comprendida. Hay mujeres que prefieren callar para siempre cuando no se ha entendido la clave de sus gestos"
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