sábado, 19 de diciembre de 2009


A eso de caer y volver a levantarte. De fracasar y volver a comenzar. De seguir un camino y tener que torcerlo. De encontrar el dolor y tener que afrontarlo. A eso no le llames adversidad, llámale sabiduría. A eso de sentir la mano de Dios y saberte impotente. De fijarte una meta y tener que seguir otra. De huir de una prueba y tener que encararla. De planear un vuelo y tener que recortarlo. De aspirar y no poder. De querer y no saber. De avanzar y no llegar. A eso no le llames castigo, llámale enseñanza. A eso de pasar juntos días radiantes, días felices y días tristes, días de soledad y días de compañía. A eso no le llames rutina, llámale experiencia. A eso de que tus ojos miren y tus oídos oigan, tu cerebro funcione y tus manos trabajen, tu alma irradie, tu sensibilidad sienta, y tu corazón ame. A eso, no le llames poder humano, llámale milagro divino.

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